Terapia Familiar y Grupal
Cuando los problemas afectan a todo el sistema familiar, trabajar conjuntamente permite encontrar soluciones que la terapia individual no puede alcanzar sola. Un espacio donde la familia aprende a comunicarse mejor y a sostenerse mutuamente.
¿Cuándo puede ayudar la terapia familiar?
Las familias pasan por momentos de tensión que desbordan sus capacidades habituales. Conflictos repetidos, dificultades de comunicación, cambios vitales importantes o problemas de un miembro que afectan a todos los demás. La terapia familiar trabaja con el sistema entero, no únicamente con quien "tiene el problema".
Situaciones habituales de consulta
Conflictos familiares
Discusiones frecuentes, ruptura de la comunicación, tensiones entre padres e hijos adolescentes o entre hermanos.
Cambios y transiciones
Separación de los padres, nuevos miembros en la familia, enfermedad de un familiar, duelo o cualquier cambio que reorganice la dinámica familiar.
Hijos con dificultades
Cuando un hijo tiene un diagnóstico psicológico, conductual o escolar, toda la familia necesita orientación y apoyo para acompañarlo adecuadamente.
Terapia grupal
Grupos terapéuticos para trabajar temáticas específicas en un entorno de apoyo entre iguales. Consulta la disponibilidad de los grupos actuales.
¿Cómo es la terapia familiar?
Las sesiones se hacen normalmente con todos los miembros presentes, o con aquellos que forman parte del núcleo del conflicto. La primera visita sirve para entender la situación desde todas las perspectivas, sin que ningún miembro sea señalado como "culpable".
El objetivo no es juzgar sino comprender los patrones de relación que mantienen el problema y encontrar, juntos, nuevas maneras de relacionarse. Las sesiones suelen tener una frecuencia quincenal o mensual.